En esta ocasión nos vamos directos a Turquía en busca de una de las maravillas naturales más curiosas que existen. Se trata de Pamukkale, que en turco significa “El Castillo de Algodón”. Situada a media hora de la ciudad de Denizli, en la zona occidental de la península de Anatolia, está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y se trata de un espectacular paisaje de color blanco. Gran atractivo turístico de la región, Pamukkale consiste en una formación rocosa de 160 metros de altura y 2700 metros de longitud, que destaca desde gran distancia, y en cuya cima se encuentran las ruinas de una antigua ciudad, Hierápolis, también Patrimonio de la Humanidad.

Pamukkale

Aparentando ser una especie de cataratas fosilizadas, lo cierto es que Pamukkale está muy vivo, y es un complejo sistema de estanques y pequeñas cascadas de aguas termales a 35ºC con un alto contenido en creta, así como bicarbonatos y calcio. Esta mineralización tan alta del agua, precipita y construye constantemente estas estructuras calizas, que convierten lo que era una ladera de una montaña en una pendiente escalonada.

Pamukkale, le chateau de coton

Sin embargo, esta joya blanca en medio de Turquía, que atrae miles de visitantes todos los años, estuvo a punto de perderse para siempre, cuando en las últimas décadas del pasado siglo XX, los hoteles que se habían erigido junto a las termas se dedicaron a cortar el agua para llenar sus piscinas, a verter los desechos directamente sobre el complejo, a destruir parte de las ruinas de Hierápolis para construir sobre ellas, e incluso, a fabricar una rampa de asfalto para acceder a lo alto del complejo. Esta serie de acciones provocó que, además de la pérdida de atractivo visual, el agua dejara de bañar las rocas calizas del complejo y éstas se tornaran de un color oscuro. Por suerte, el gobierno turco (al que la UNESCO le llamó la atención, todo hay que decirlo) intervino y poco a poco las piscinas están volviendo a recuperar su magnificencia anterior.

Pamukkale Sunset III

El Castillo de Algodón“, es conocido desde tiempos de la Grecia antigua por sus propiedades minero-medicinales, y precisamente por ello se construyó la ciudad de Hierápolis en su cima, la cual, durante la época romana, alcanzó su máximo apogeo. La antigua ciudad destaca por su teatro y sus termas del siglo II d.C, y por la necrópolis, plagada de tumbas de ricos patricios romanos que fueron a curarse de sus dolencias y no lograron el resultado esperado.

Hierapolis

Os dejo, para terminar, que os recreéis un poco con una instantánea de las piscinas y así poder remojaros mentalmente durante un instante en las cálidas aguas de este Castillo de Algodón.

Pamukkale

Vía: allaboutturkey, locuraviajes.com, wikipedia, viajeros.com
Fotos: @Matt and Kelly (1 y 3), @nicolas-auvinet (2) y @Tijl Vereenooghe (4 y 5)